fbpx
contacto@manuelhiguera.com

La historia de DINERO

La historia de DINERO

Breve historia que nos habla sobre los sentimientos de nuestro protagonista “Dinero”.

Hay un ser humano que en lugar de llamarse Juan o Paco se llama “Dinero”. Lo tiene absolutamente todo igual que tú, tiene la misma psique humana, dos piernas, una cabeza, una nariz… Y además tiene sentimientos, al igual que tú, siente el mismo dolor que sientes tú, siente las mismas emociones que sientes tú y tienes los mismos problemas y soluciones que tienes tú en tu vida cotidiana.

Dinero va todos los días a trabajar a su oficina, a echar 8 horas a cambio de un sueldo que hacen llamar digno, tiene dos hijos de 28 y 30 años que aún viven en su casa, “Moneda y monedero”, además está casado con una mujer, cuyo nombre es “Juicio”. Cada día que Dinero viene a casa lleva levantado desde las seis de la mañana, ha cogido un metro lleno de gente a las 7 para llegar a su trabajo a tiempo, para colmo, viviendo en una ciudad tan grande como “LA BOLSA” en la que todo va tan rápido no tiene tiempo para volver a su casa a comer y ver a su familia, por lo tanto cuando vuelve a su casa suelen ser las 21:30-22, aparte en el trabajo ha tenido que aguantar la chapa de su jefe porque ha tenido un fallo ortográfico al diseñar la página web de la empresa y se supone que tenía que estar para el día de hoy. Esta es la vida de dinero, vive así un día y otro día, como un autómata sin poder disfrutar de su vida como le gustaría, siente que no tiene tiempo para disfrutar de sus hijos ni de su mujer y muchísimo menos de él, su vida se basa en ir a trabajar y volver a casa a las tantas. Los domingos se los pasa en casa en el sofá porque está reventado del ajetreo de toda la semana.

Lo más interesante de la vida de dinero es que su familia no le tiene en cuenta, él siente que tanto su mujer como sus hijos no le valoran como persona, hay días que entra en casa y “Juicio“ le pone cara de enfado y malas caras porque no le ha traído la revista que le pidió por la mañana, entonces decide no dirigirle la palabra durante días. Otros días al llegar “Moneda y Monedero” le dicen que en la casa no están todos los canales de televisión posibles y que se gaste 100 euros al mes en poner nuevos canales.

Dinero todos los meses paga su hipoteca de la casa, paga su letra del coche y además tiene una familia, ha cumplido con lo que desde pequeño le decían, tiene UNA VIDA DE ENSUEÑO. Sin embargo se siente vacío, tiene la sensación de que se ha equivocado y no entiende como ha podido llegar hasta aquí, su vida es prácticamente un infierno. Juicio paga todo su malestar con él, le dice que no le quiere, que debería traer más dinero del que trae a casa, le dice que en la empresa es un piltrafilla que no se impone y que es un calzonazos.

Por otro lado, monedero y moneda le exigen que cumpla con todas sus peticiones, le dicen que su función es hacerles felices como hijos suyos que son y darle todo lo que pidan sino suelen rechazarle como padre. Dinero está muy amargado, vive en un sin fin de sufrimiento del que no sabe salir y sin duda lo que más le duele es ver como le trata su familia.

Un buen día a la oficina vino una nueva compañera que trabajaría con dinero para cubrir una baja, esta se llamaba “Amor”, desde el primer momento conectaron muy bien, había sinergia entre los dos, se compenetraban muy bien trabajando y desde el primer momento entendieron el uno del otro las necesidades que tenían. Tal fue la conexión que hubo entre ellos que dedicaron las dos horas que tenían para comer en irse a comer juntos, hablaron de absolutamente todo lo que les fascinaba y vieron que tenían muchos gustos en común, empezaron a hablar de lectura, de poesía, de emprendeduría, de cocina… parecía que todo fluía con total naturalidad y que ambos eran almas gemelas.

Al terminar la jornada laboral se fueron todos de cena de empresa para celebrar el acuerdo con una internacional.

Amor y Dinero siguieron hablando horas y horas de asuntos que les apasionaban, parecía que todo lo demás no existía y que el tiempo se detenía mientras se miraban a los ojos, se sentían  en casa y tenían una sensación de plenitud que les llenaba el pecho, mientras tanto las conversaciones y los temas seguían fluyendo con la fluidez de las olas del mar.

Al terminar la cena todos los presentes incluidos Dinero y Amor fueron a sus casas. Ellos dos se fueron con una sonrisa de oreja a oreja, con una sensación de haber disfrutado plenamente de la velada. Al llegar a casa Juicio estaba esperando en el sofá del salón sentada y levantándose pronunció: Quita esa cara de felicidad, dame lo importante ¿Has traído mi parte del sueldo del mes o no?

Dinero tuvo un despertar al escuchar esta pregunta, se volvió a sentir desquiciado e infravalorado y le entregó su parte a su mujer, sin embargo había sentido algo que jamás sintió y fue la sensación de tener la firmeza para decidir que quería estar con personas que le quisieran y apreciaran por lo que es y por como es.

Al día siguiente, Dinero se levantó, hizo la maleta y se fue de casa, había decidido rodearse de personas que le amasen de verdad. Durante unos días se quedó en casa de un compañero de trabajo llamado Compasión, hasta que encontró algo, mientras tanto Amor y Él estuvieron conociéndose, iban al teatro, a encuentros de poesía, a pasear por el río y sobre todo a sentarse a hablar de los temas que más les apasionaban, se les pasaban las horas. De esta manera fue surgiendo el amor entre ellos dos hasta el punto en el que a día de hoy, 15 años después de su primer encuentro, están viviendo juntos en amor y armonía.

Ya que has llegado hasta aquí, te invito a reflexionar: ¿Qué relación tienes tú con el dinero? ¿Lo aceptas tal y cómo es? ¿Lo rechazas? Y algo más importante, imagínate que tú eres Dinero ¿Con quién te irías? ¿con quién te ama y comprende o con quién te exige y demanda?

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.